El diseño gráfico, como muchas profesiones creativas, no está exento de paradojas. Para poder dedicarnos a esta profesión debemos poder adquirir una empatía con los clientes, saber cuales son sus necesidades y dejar de lado los prejuicios. Para ello, el diseñador  sueco Tobias Bergdahl nos trae 12 ilustraciones acompañadas de unos mensajes que nos harán reflexionar sobre nuestros puntos de vista de cara a afrontar los trabajos:

1. No hay malos clientes, sólo malos diseñadores gráficos.

2. La mejor forma de convertirse en un gran diseñador gráfico es convertirse en cliente.

3. Si queremos educar a nuestros clientes sobre el diseño, debemos educarnos antes a nosotros mismos sobres nuestros clientes.

4. Si queremos hacer dinero como diseñadores gráficos, debemos concentrarnos en el trabajo, no en el dinero.

5. Para un diseñador gráfico tener habilidades verbales es tan importante como tener habilidades visuales.

6. La mayor parte de las ideas fracasan, y no porque sean malas ideas sino porque están mal presentadas.

7. Los diseñadores que utilizan el argumento de “Yo sé más porque soy un profesional” son normalmente diseñadores poco profesionales.

8. A menudo imaginamos que todos los buenos proyectos va a otra gente. Y no es así. De hecho, casi todos los trabajos arrancan no siendo buenos ni malos.

9. La mejor manera de autopromoción es evitar hablar sobre ti mismo.

10. El cerebro de un diseñador es capaz de mucho más que lograr que las cosas parezcan bonitas.

11. Si no creemos en nada, entonces nuestros clientes no tendrán ninguna razón para creer en nosotros.

12. Los diseñadores imaginan a menudo que necesitan estar adosados a sus clientes, pero hay también muchas ventajas en ser un intruso.